Tradición Frankfurts Barcelona

Todas las ciudades tienen sus tradiciones, lugares emblemáticos y rincones con encanto, pero algunas te acaban sorprendiendo por los detalles más curiosos. La gastronomía catalana está llena de platos tradicionales con los que vas a chuparte los dedos y es que pocos pueden resistirse a un pan con tomate y un trozo de fuet. Sin embargo, paseando por sus calles podrás comprobar que la tradición de frankfurts en Barcelona y otras ciudades de Cataluña se ha vuelto un patrón común en la zona.  

Los catalanes hicieron ‘match‘ con los Frankfurts años atrás, y a día de hoy, se ha convertido en una comida común en las ciudades catalanas, sobre todo en las zonas más turísticas y los centros comerciales. No hay ciudad que no tenga un frankfurt abierto y en ellos encontrarás una selección de productos que van desde los clásicos Hot Dog a otros tipos de bocadillos de bar. Para muchos, es el equivalente perfecto a tomar unas cervezas o las queridas tapas que encontramos en los bares de Madrid. 

Los locales que venden frankfurts se han convertido en lugares perfectos para pasar un buen rato con los colegas o ver un partido de fútbol con amigos. Además, su oferta ha ido evolucionando con los años para adaptarse incluso a los paladares más sibaritas. Eso sí, ten por seguro que vas a ensuciarte y es que nada mejor que las manos para poder disfrutar de un buen frankfurt con su emblemático pan y un aliño de ketchup y mostaza. Solo de pensar en ello ya entra hambre ¿Verdad? 

El origen de la tradición de los frankfurts en Barcelona

Seguro que cuando ves estos establecimientos de frankfurts por las calles de Cataluña, te preguntas cuál es el origen de esta tradición. Lo cierto es que tenemos que remontarnos al siglo pasado para poder llegar al momento en el que se popularizó este alimento en las ciudades catalanas. Era el complemento perfecto para no ir de vacío de pequeños, jóvenes y grandes. 

Uno de los grandes precursores de esta moda en Cataluña son las casas de Frankfurt que se podían encontrar en las ciudades durante los años 20. El clásico hot dog ganó importancia entre la oferta gastronómica que ofrecían las ciudades, siendo competencia de bares y tabernas más clásicos del momento. Estos locales de Frankfurt fueron evolucionando y desarrollando la imagen que ahora conocemos.

Seguro que si piensas en un local donde vendan frankfurts en Cataluña, te aparece un cartel con Frankfurt en letras góticas acompañadas de leones y es que se han convertido en todo un símbolo de este oferta en las ciudades catalanas. Esto se debe a que los locales Frankfurt se popularizaron en los años 60 de la mano de Isidre Vallès, que creó el concepto que ahora se extiende de manera significativa por toda Cataluña. 

Es más, si nos fijamos en las ciudades donde más presencia hay de los locales frankfurts, vemos que destaca Terrassa, una ciudad barcelonesa. Es la ciudad natal de Isidre Vallès y en ella, empezó impulsar la imagen que conocemos hoy de los Frankfurts en Cataluña. En esta ciudad, hay una gran oferta de estos establecimientos, que también son populares en otras zonas turísticas de Barcelona y el Maresme. Además, es común encontrar locales Frankfurt en centros comerciales o grandes superficies, compitiendo contra grandes cadenas como Taco Bell o Burger King. 

Por qué se popularizaron en Cataluña 

Tradición de los Franfurts en Cataluña

La oferta gastronómica de la comunidad autónoma no tiene nada que envidiar a otras zonas, sin embargo, los Frankfurts se popularizaron por todo lo que acompañaba a este snack. Ir a comer un frankfurt se convirtió en un momento de desconexión, el planazo de viernes noche al que era imposible decir que no. Como pasa con la cultura de bares en otras ciudades de España, los Frankfurts se convirtieron en el lugar ideal para tomar una cerveza alemana y una salchicha con patatas para acompañar. 

Ya es una tradición centenaria y a muchos turistas aún les sorprende la cantidad de locales que se pueden encontrar dentro de Cataluña. De manera contraria, en otras zonas de España su presencia es testimonial, siendo excepción y no norma. Pero desde su popularización en los años sesenta, se han convertido en un imprescindible de pueblos y ciudades catalanas, raro es no cruzarse con uno si te animas a pasear por sus calles. 

Estos locales y su oferta, ha ido evolucionando con los años y se han adaptado a las tendencias del momento. Aun con ello, la tendencia de consumo de estos alimentos ha ido a la baja y ha surgido una oferta gastronómica más amplia en las ciudades. Esto ha podido jugar en contra a estos locales y su carta, pero lo que está claro es que para muchos, no hay nada como disfrutar de un Hot Dog después de un buen partido, para celebrar un cumpleaños o para pasar un rato con amigos. Así que no dudamos en afirmar que la tradición de los Frankfurts en Barcelona es real y aún tiene mucho camino por recorrer. 

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